
HISTORIA DEL ESTADO DE MICHIGAN
Diversas tribus y pueblos nativoamericanos vivían en la región donde actualmente se localiza el estado de Míchigan miles de años antes de la llegada de los primeros europeos. Estas tribus y pueblos incluían los chippewa, los menomini, los miami, los ottawa y los potawatomi, tribus indígenas parte de la familia nativoamericana de los algonquinos; además de los hurones, que vivían donde actualmente está localizada la ciudad de Detroit. Se estima que la población indígena en la época de la llegada de los primeros europeos era de 15 mil habitantes. El primer explorador europeo de Míchigan fue el francés Étienne Brûlé, que exploró la Península Superior de Míchigan en 1620, partiendo de Quebec al mando de Samuel de Champlain. Eventualmente, Míchigan pasó a formar parte de la provincia colonial francesa de Luisiana, una de las provincias coloniales de Nueva Francia. El primer asentamiento europeo permanente en Míchigan, Sault Ste. Marie, fue fundado por Jacques Marquette, un misionero francés, en 1660. Los franceses fundaron diversos asentamientos comerciales, fuertes y aldeas en Míchigan a finales del siglo XVII. Entre ellos, se destaca la fundación de Fort Pontchartrain, actual Detroit, fundada por Antoine de Lamothe-Cadillac. Sin embargo, las actividades francesas en la región estaban limitadas a la caza, intercambios comerciales y catequización de los indígenas locales y una agricultura muy limitada. En 1760, Míchigan poseía sólo algunos centenares de habitantes Durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, gran parte de Míchigan, habitado principalmente por colonos que apoyaban la independencia, se rebeló contra los británicos. Éstos, con la ayuda de tribus indígenas locales, atacaron constantemente los asentamientos rebeldes en la región, y conquistaron Detroit. Los españoles, aliados de los rebeldes, conquistaron St. Joseph a los británicos en 1781, y cedieron el control del asentamiento a los rebeldes el día siguiente. La guerra por la independencia terminó en 1783, y Míchigan pasó a ser controlada por el recién formado Estados Unidos de América. En 1787, la región pasó a formar parte del Territorio del Noroeste. Los británicos, sin embargo, conquistaron Detroit en 1790, y solamente cedieron definitivamente el fuerte en 1796 a los Estados Unidos. La creciente población de Míchigan comenzó a exigir la elevación del territorio de Míchigan a la categoría de estado. En 1835, el Congreso estadounidense aprobó la enmienda constitucional que elevaría a Míchigan a la categoría de estado. Disputas territoriales con Ohio, por un estrecho pedazo de tierra, donde se encuentra la ciudad de Toledo, aplazaron la elevación de Míchigan a la categoría de estado. Esta estrecha franja pasó a formar parte de Ohio, por resolución del Congreso, pero en compensación Míchigan recibió la Península Superior. El 26 de enero de 1837, Míchigan se convirtió en el vigésimo sexto estado de la Unión, ya con sus fronteras actuales.